Cada año Tlalpujahua, pueblo mágico de origen prehispánico, recibe a miles de visitantes, pero es en los meses de noviembre y diciembre cuando este lugar cobra más color debido a la venta de esferas artesanales que otorgan un toque mágico a los arbolitos navideños.
Tal es la popularidad de estas piezas decorativas creadas en el estado de Michoacán, que por quinto año consecutivo colmarán de vida el Vaticano.








