En estos momentos deseo tanto estar sentada en la playa, con los pies metidos en la arena, viendo y escuchando como rompen las olas, sin pensar en nada más que en el movimiento del mar que aleja cualquier pensamiento por más tormentoso que sea, la medicina perfecta. Me gustaría estar escuchando "Release" de Pearl Jam. Sin embargo, estoy frente a una computadora y encerrada en una oficina.
Por un momento y sin que mis jefes me vean, cierro mis ojos y me viene a la mente la única playa que considero mi refugio, mi escape de esta olla de presión llamada ciudad, de la que muchas veces quiero huir con mi mochila y mi iPod ¡Qué otra playa podría ser mi destino, sino San Agustinillo!